martes, 30 de abril de 2013


Entrega del podcast Quilo de Ciencia, realizado por Jorge Laborda (catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha), en Ciencia para Escuchar, que recomendamos por su interés.

La causa más común de sordera es la degeneración y muerte de unas células ciliadas situadas en el órgano de Corti, en el oído interno. Dicha degeneración puede estar causada por sonidos intensos, por sustancias tóxicas, o simplemente por edad avanzada. 

A diferencia de lo que sucede en peces, reptiles, anfibios y aves, los cuales pueden regenerar las células ciliadas si las han perdido, los mamíferos, incluido el ser humano, son incapaces de la misma proeza. Una vez muertas, las células ciliadas humanas no se pueden volver a generar. 

Ahora, una nueva investigación ha permitido regenerar las células ciliadas en ratones y abre una puerta a la esperanza para las personas con ciertos tipos de sordera.


Entrega del podcast Quilo de Ciencia, realizado por Jorge Laborda (catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha), en Ciencia para Escuchar, que recomendamos por su interés.

La causa más común de sordera es la degeneración y muerte de unas células ciliadas situadas en el órgano de Corti, en el oído interno. Dicha degeneración puede estar causada por sonidos intensos, por sustancias tóxicas, o simplemente por edad avanzada. 

A diferencia de lo que sucede en peces, reptiles, anfibios y aves, los cuales pueden regenerar las células ciliadas si las han perdido, los mamíferos, incluido el ser humano, son incapaces de la misma proeza. Una vez muertas, las células ciliadas humanas no se pueden volver a generar. 

Ahora, una nueva investigación ha permitido regenerar las células ciliadas en ratones y abre una puerta a la esperanza para las personas con ciertos tipos de sordera.


Entrega del podcast Quilo de Ciencia, realizado por Jorge Laborda (catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha), en Ciencia para Escuchar, que recomendamos por su interés.

La causa más común de sordera es la degeneración y muerte de unas células ciliadas situadas en el órgano de Corti, en el oído interno. Dicha degeneración puede estar causada por sonidos intensos, por sustancias tóxicas, o simplemente por edad avanzada. 

A diferencia de lo que sucede en peces, reptiles, anfibios y aves, los cuales pueden regenerar las células ciliadas si las han perdido, los mamíferos, incluido el ser humano, son incapaces de la misma proeza. Una vez muertas, las células ciliadas humanas no se pueden volver a generar. 

Ahora, una nueva investigación ha permitido regenerar las células ciliadas en ratones y abre una puerta a la esperanza para las personas con ciertos tipos de sordera.

Una nueva investigación sugiere que el aire exhalado por una persona al respirar contiene una "huella dactilar" química que es exclusiva de cada persona y que refleja su estado de salud. Si esto se confirma, sería factible valerse de esta "huella dactilar" para diagnosticar enfermedades basándose en el análisis químico del aire exhalado por el paciente al respirar, y empleando para dicho análisis métodos muy sensibles y precisos.

Los fluidos corporales contienen mucha información sobre el estado de salud de una persona. Los médicos utilizan de forma rutinaria los análisis de sangre y orina para detectar eventuales indicios de enfermedades infecciosas o metabólicas, a fin de diagnosticar enfermedades de todo tipo, desde cáncer al mal funcionamiento de un órgano, y también para verificar las dosis realmente tomadas de los medicamentos, basándose para este último caso en la presencia y abundancia de estos compuestos en los fluidos corporales.

Investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zúrich, y del Hospital Universitario de Zúrich, proponen ahora extender tales análisis más allá de los fluidos corporales tradicionales, alcanzando ese campo descrito del análisis del aire exhalado al respirar, aprovechando modernos métodos analíticos de alta resolución que pueden proporcionar información en tiempo real sobre la composición química pormenorizada de una muestra de aire.

Estos científicos desarrollaron una versión basada en instrumentos científicos de un principio que ha sido durante mucho tiempo conocido en la medicina china tradicional: El de extraer conclusiones sobre el estado de la salud de un paciente basándose en el olor de su aliento. También se sabe que los perros debidamente adiestrados, y hasta las ratas, pueden distinguir en el aliento de una persona diferencias que dependen de si esa persona está sana o por lo contrario padece de alguno de ciertos tipos de cáncer.

El equipo del químico Renato Zenobi planea perfeccionar por medios artificiales esta capacidad de detección, de tal modo que la tecnología preparada específicamente para este menester permita identificar con gran certeza los compuestos químicos presentes en el aliento de las personas. Gracias a ello, los médicos deberían poder valerse de compuestos específicos presentes en el aliento en concentraciones diminutas pero delatadoras, para hacer diagnósticos.

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Usando un espectrómetro de masas, los investigadores analizaron el abanico de sustancias químicas presente en el aliento de los sujetos de estudio. (Foto: Xue Li / ETH Zurich)

La espectrometría de masas puede ser la base para dicha tecnología, tal como se ha demostrado en un reciente estudio donde los investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología (también conocido como Escuela Politécnica Federal) analizaron el aire exhalado por once voluntarios. El equipo de investigación constató que la "huella dactilar" química del aire exhalado al respirar, mayormente integrada por metabolitos volátiles y semivolátiles, muestra un patrón esencial que es característico del individuo. Se comprobó que el aliento de cada voluntario tenía su propia "huella dactilar" química.

Después de mediciones sistemáticas durante 11 días, los investigadores tuvieron claro que esa huella metabólica en el aliento se mantenía igual para cada persona bajo condiciones normales de salud, con sólo algunas pequeñas variaciones a lo largo del día. Por tanto, el patrón químico en el aliento de cada persona era lo bastante estable como para ser útil como herramienta de diagnóstico. Un cambio acentuado sólo podría significar una anomalía en el metabolismo de la persona.

El próximo paso que el equipo de Zenobi y Pablo Martinez-Lozano Sinues planea dar es aprender a reconocer los patrones químicos del aliento característicos de enfermedades específicas. A tal fin, el equipo está colaborando con un grupo de médicos de la División de Medicina Pulmonar en el Hospital Universitario de Zúrich, entre quienes figura Malcolm Kohler, que también ha trabajado en la investigación inicial.
Las acumulaciones anómalas de ciertas proteínas en células cerebrales son típicas de enfermedades neurológicas como por ejemplo el Mal de Parkinson. En los últimos años, ha habido mucha controversia sobre la estructura de una de esas proteínas, conocida como alfa-sinucleína.

Durante décadas, los científicos han considerado que la alfa-sinucleína, la cual forma acumulaciones conocidas como cuerpos de Lewy en neuronas y otras células nerviosas, es intrínsecamente desordenada y desmadejada. Sin embargo, en 2011, el neurólogo Dennis Selkoe de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, y sus colaboradores, informaron que después de extraer cuidadosamente alfa-sinucleína de células, encontraron que tenía una estructura plegada muy bien definida.

Ese sorprendente hallazgo desató una controversia científica. Algunos expertos intentaron, sin conseguirlo, reproducir los resultados, pero en cambio unos científicos de la Universidad Brandeis, en Waltham, también de Massachusetts, dirigidos por Thomas Pochapsky y Gregory Petsko, también encontraron esas estructuras plegadas (u ordenadas) en la proteína alfa-sinucleína.

Ante la persistencia de resultados aparentemente contradictorios, la controversia se acrecentó. ¿Había un error? ¿Dónde?

Una nueva investigación, basada en modelación digital, parece haber resuelto la polémica.

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Collin Stultz. (Foto: M. Scott Brauer)

El equipo de Collin Stultz, Thomas Gurry y Orly Ullman, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, ha descubierto que la proteína puede adoptar cualquiera de los dos estados propuestos, el definible como rígido y ordenado, y el otro que se podría describir como desmadejado y desordenado.

Los cálculos sugieren que la proteína puede conmutar rápidamente entre las configuraciones. Los investigadores también encontraron que cuando la alfa-sinucleína adopta una estructura ordenada, similar a la descrita por Selkoe y sus colaboradores, las porciones de la proteína que tienden a unirse a otras moléculas están sepultadas en lo profundo de la estructura, lo cual explica por qué las formas ordenadas no se acumulan.

Los resultados de la investigación sugieren que forzar a la proteína a adoptar la estructura rígida, en la cual no experimenta el fenómeno nocivo de la acumulación, podría ofrecer una nueva forma de tratar el Mal de Parkinson.

En la investigación también han trabajado Thomas Pochapsky e Iva Perovic de la Universidad Brandeis, y Charles Fisher de la Universidad de Harvard.
El tema tratado en este artículo es delicado, porque gravita entre el derecho a la información y el derecho que tiene una persona de no ser discriminada por estar enferma.

En la era de internet, en la cual hasta es posible ver un video grabado por el propio asesino poco antes de una masacre, en el que explica sus ideas y hasta muestra sus armas, mucha gente puede sentirse horrorizada por la matanza y por su autor. Ante esas matanzas, los foros de los periódicos se llenan de comentarios de indignación por todo el daño causado por el demente, de empatía hacia las víctimas y sus familiares, y también de temor a sufrir algún día la misma clase de desgracia que ellos.

Por otro lado, está la situación de aquellas personas que padecen una enfermedad mental de las consideradas como graves y que por este mero hecho se convierten a ojos de la sociedad en candidatas permanentes a cometer un asesinato, o se olvida que es una enfermedad lo que las hace ser como son.

Con el objetivo de explorar los sentimientos del público cuando estalla una tragedia provocada por un enfermo mental, y también la situación de las personas estigmatizadas socialmente por sufrir una enfermedad mental, un equipo de investigación de la Escuela Bloomberg de Salud Pública adscrita a la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos, se valió de una muestra de 1.797 adultos de Estados Unidos, seleccionados al azar y clasificados en cuatro grupos: Un grupo de control que no leyó ninguna noticia, un grupo que leyó una noticia que describía una matanza de personas acribilladas por un sujeto con una enfermedad mental grave, un grupo que leyó la noticia anterior pero incluyendo una propuesta para restringir el acceso a armas para las personas con graves enfermedades mentales, y un grupo que leyó la misma noticia de la masacre pero incluyendo una propuesta para prohibir cargadores de gran capacidad (los que permiten disparar muchas balas antes de tener que volver a recargar de municiones el arma). En países como Estados Unidos, donde el ciudadano tiene un acceso muy fácil a una amplia variedad de armas de fuego, a menudo el tema de las masacres cometidas con estas armas, más peligrosas que las armas blancas (cuchillos y demás), se mezcla con el debate sobre si el acceso a ese tipo de armamento debería restringirse mucho más.

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La globalización periodística de las masacres a balazos perpetradas por dementes aumenta el rechazo social hacia las personas con una enfermedad mental grave. (Foto: Amazings / NCYT / JMC)

Es importante dejar claro que en este nuevo estudio no se ha pretendido juzgar a nadie por sus opiniones. La investigación se orientó tan sólo a averiguar hasta qué punto las crónicas de los medios de comunicación sobre masacres perpetradas a balazos por dementes, influyen en las actitudes del público hacia las personas con alguna enfermedad mental grave.

Muchas investigaciones previas demuestran que la gran mayoría de personas con una enfermedad mental grave no son violentas, y que la relación entre una enfermedad mental grave y la violencia ejercida por la persona enferma contra gente de su entorno es compleja y requiere que coincidan varios factores. Sin embargo, la creencia popular es justo lo contrario: Que la mayoría de personas con una enfermedad mental grave son muy agresivas y sienten impulsos asesinos.

En el nuevo estudio, el equipo de Emma (Beth) E. McGinty, Daniel Webster y Colleen Barry constató con las siguientes cifras el alcance de esa influencia sobre el rechazo social al enfermo mental ejercida por la globalización periodística de las masacres cometidas a balazos por dementes:

Las noticias que describían una de tales matanzas aumentaron las actitudes negativas hacia las personas con una enfermedad mental grave, así como el apoyo a la restricción de armas para personas con una enfermedad mental y a las políticas de prohibición de cargadores de gran capacidad para balas. Entre los participantes del estudio que leyeron una crónica en la que se narraba una masacre a balazos cometida por un desequilibrado mental, el 79 por ciento apoyó las políticas de restricción de armas para los enfermos mentales. Esa opinión sólo la compartió el 71 por ciento de los integrantes del grupo de control. El 54 por ciento de los encuestados que leyeron una noticia sobre una de esas masacres opinaron que las personas con una enfermedad mental grave son peligrosas. Esa opinión sólo la expresó el 40 por ciento de los miembros del grupo de control.

La utilidad pública de difundir una matanza hecha con armas de fuego por un enfermo mental es por tanto discutible; aporta cosas buenas y cosas malas. Aparte, naturalmente, está el derecho de la gente a acceder a la información.

"La conmoción pública que sigue a una masacre a balazos es vista a menudo como una oportunidad para obtener el apoyo de la gente a políticas de restricción de armas. Este estudio muestra que el apoyo público a dichas políticas se incrementa después de leer noticias sobre una masacre de esa clase", destaca McGinty. "Sin embargo, también hemos constatado que las actitudes negativas del público hacia las personas con una enfermedad mental grave se exacerban ante las crónicas de los medios de comunicación sobre las masacres a balazos perpetradas por alguien con una enfermedad mental grave".

Unos investigadores de la Universidad de Toronto en Canadá han determinado que jugar, aunque sea durante poco tiempo, con videojuegos de acción, específicamente del tipo de esos en los que hay que disparar contra enemigos o pilotar un vehículo a gran velocidad y en condiciones peligrosas, mejora la capacidad de búsqueda de un objetivo oculto entre señales irrelevantes y dentro de escenarios complejos.

En estudios anteriores, ya se llegó a la conclusión de que los videojuegos pueden reforzar habilidades importantes, como por ejemplo la rapidez de reflejos, o incluso la agudeza visual. 

A este último efecto, los redactores de NCYT de Amazings ya le dedicamos un artículo completo (http://www.amazings.com/ciencia/noticias/160307a.html), publicado el 16 de marzo de 2007. Estudios más recientes, realizados en diferentes laboratorios, incluyendo uno de la Universidad de Toronto, han mostrado que jugar con videojuegos del tipo en que todo lo importante se percibe desde la perspectiva visual del personaje encarnado por el jugador (videojuegos en primera persona) y en los que hay que disparar contra enemigos, puede mejorar otros aspectos de la atención visual, pero, que se sepa, ningún estudio anterior había demostrado hasta ahora que la capacidad visual de localizar cosas también mejora gracias a jugar con videojuegos de esa clase.

Poder hacer búsquedas visuales eficaces y precisas es esencial para muchos trabajos. Es necesario para la revisión de equipajes, para interpretar radiografías, escaneos mediante resonancia magnética por imágenes (MRI) e imágenes satelitales, para no dejarse engañar por un camuflaje, o incluso simplemente para localizar la cara de un amigo en una muchedumbre.
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Todo apunta a que los videojuegos de acción pueden mejorar la capacidad de localización visual del jugador. (Imagen: Recreación artística de Jorge Munnshe en Amazings / NCYT)

En el primero de los experimentos del estudio, el equipo de los psicólogos Ian Spence y Sijing Wu comparó jugadores y no jugadores de videojuegos de acción en tres tareas de búsqueda visual, y encontró que los jugadores experimentados eran más eficientes.

Para mayor seguridad, y atendiendo a la posibilidad de que esta diferencia pudiera ser el resultado de una superioridad preexistente en los jugadores experimentados en comparación con quienes no jugaban con esos videojuegos, fue necesario levar a cabo un experimento de entrenamiento para determinar si jugar con videojuegos de acción podía mejorar las habilidades de búsqueda visual.

En el segundo experimento, 60 participantes, que no habían jugado anteriormente con videojuegos, jugaron durante un total de 10 horas en sesiones de entre una y dos horas. De entre los participantes, 20 fueron escogidos al azar para jugar al "Medal of Honor", un videojuego en primera persona en el que hay que disparar contra enemigos. Otros 20 sujetos fueron seleccionados en las mismas condiciones para jugar al "Need for Speed", un videojuego en el que hay que pilotar vehículos a gran velocidad. Los 20 individuos restantes constituyeron el grupo de control, y jugaron con el "Ballance", un videojuego, comparable en algunos aspectos a un rompecabezas tridimensional, en el que hay que mover con cautela bolas a través de pasajes en 3D.

Después de jugar durante sólo 10 horas con el videojuego de disparar contra enemigos o con el de pilotar vehículos a gran velocidad, se constató que esos sujetos de estudio se habían vuelto más rápidos y precisos en las tres tareas de búsqueda visual. Sin embargo, los participantes del grupo de control, que jugaron con ese videojuego de mover con cautela bolas, no tuvieron mejora alguna en su grado de eficiencia con esas tareas de búsqueda visual.